El sector atunero busca exportar productos en conserva

La Cámara de Industriales y Procesadoras de Atún (Ceipa) se enfocará en ampliar la oferta de productos en conserva. Su directora ejecutiva, Mónica Maldonado, señaló que en esta modalidad se cuenta con una amplia gama de presentaciones. Entre las más solicitadas destacan: atún al grill, con finas hierbas, con garbanzo y cebolla, soya, jengibre y encebollado.

La empresaria expresó que Colombia y la Unión Europea demandan productos como el lomo en aceite y el atún ahumado.Añadió que las empresas “food service” prefieren el producto en latones grandes para satisfacer las necesidades de escuelas, hospitales y restaurantes.

Maldonado informó que el fréjol panamito con trozos de lomo, el arroz revuelto y las hamburguesas de atún se venden bien. La pasta de atún y las bases para la elaboración de ensaladas, salsas y patés también son muy solicitadas. Al mismo tiempo, crece la demanda de productos de calidad que sean sostenibles y con alto valor agregado.

Colombia es uno de los mercados más exigentes de productos en conserva

La empresaria indicó que Colombia es el país latinoamericano que compra mayor cantidad de productos en conserva de atún a Ecuador. Ademas Maldonado dio a conocer que el 60,4 % de la producción se exportó a la Unión Europea. Agregó que los importadores internacionales de conservas de pescado son muy exigentes.

Insistió en que las manufactureras deben cumplir con normas de calidad internacionales y demás controles.Por esta razón, la industria trata de cumplir rigurosamente con las legislaciones extranjeras. Por lo general, las empresas extranjeras utilizan modelos de control aplicados en Alemania e Inglaterra.

De hecho, los compradores internacionales realizan pruebas aleatorias para constatar la calidad del producto que se envía desde Ecuador. Esto implica que la exportación del atún no sea considerada una cifra, sino un referente de excelencia que garantiza sustentabilidad.

El atún es el tercer producto de exportación no tradicional de Ecuador

Cabe resaltar que el atún es el tercer rubro de exportación no petrolero de  Ecuador. Sin embargo, la pesca y exportación del producto no ha reportado un crecimiento importante con respecto al PIB en los últimos años. Según voceros de Ceipa, las causas de este estancamiento no dependen del sector.

Una de las razones del modesto crecimiento de la industria es el plazo para cancelar las adquisiciones por parte de los compradores. Tanto los clientes internos como externos tienen hasta 90 días para esto. Entre tanto, la industria debe pagar la materia prima antes de que las embarcaciones anclen en los puertos.

Asimismo, los exportadores de atún deben satisfacer las nuevas tendencias de consumo y asumir altos costos operativos. Es necesario invertir en el desarrollo de tecnología, capacitación e innovaciones. Estar alertas a los factores climáticos que afectan a la especie también es vital.

La satisfacción de los acuerdos internacionales es clave para el éxito

Representantes de Ceipa consideran que el desarrollo de este sector también depende de los convenios internacionales. En este sentido, señalan que el Acuerdo Multipartes firmado entre Ecuador y la Unión Europea es clave. En éste se determinan las normas para la correcta gestión de la industria atunera ecuatoriana.

De allí la importancia de implementar un plan de acción sólido que cumpla con las exigencias de los países compradores. También, deben fortalecerse las estrategias que garantizan la excelencia en los procesos productivos. Al respecto, destaca el convenio con la FAO, el cual garantiza asistencia técnica para la seguridad alimentaria.

Otro aspecto importante para el desarrollo del sector es sincerar asuntos como la pesca ilegal, la sustentabilidad ambiental de la especie y las condiciones para mejorar la industria.

El sector está atento ante la nueva Ley de Pesca

Por otra parte, tanto pescadores como industriales se mantienen atentos ante la nueva Ley de Pesca que se aprobó el pasado 18 de febrero. En esta normativa se establecen tres niveles de sanciones para quienes trasgredan las normas. En el proyecto de ley se determinan sanciones leves, graves y muy graves. “Las graves conllevan una multa de hasta 600 mil dólares”.

En este documento, delitos graves como pescar en temporada de veda generará multas de hasta 600.000 dólares. Pescar sin permiso en aguas de la Reserva Galápagos o en cualquier zona protegida también será visto como un delito agravado.

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